martes, 3 de febrero de 2015

EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS ¿A QUIÉN LE IMPORTA?


En Enero de 2015 la publicación Delicias al día le dedica toda una página a la voz del equipo de Delicias. Ellas han redactado para la revista este artículo.



"Se acerca un joven de edad indefinida, ha esperado un buen rato a que le llegue su turno. Se sienta frente a mí, reconozco esa mezcla de miedo y esperanza en sus ademanes. No tiene trabajo, ni perspectivas, ni posibilidades, pero no se ha dado por vencido, no se ha rendido. Viene al Centro Cívico igual que un maletilla se tira al ruedo, a buscar su oportunidad; alguien le ha hablado de la Educación de Adultos y quiere prepararse para acceder a un Módulo Profesional, quizás logre un empleo, piensa poner en ello todo su empeño, su tiempo y su ilusión; se juega tanto...
Ya no cobra el paro, no puede permitirse un Centro Privado. A pesar de que sus palabras dibujan una situación desesperada, sus ojos hablan de esperanza.
Y yo tengo que  darle de bruces contra la realidad, tengo que decirle que no. Que los recortes han afectado precisamente a esos grupos. Que se vuelva a su casa con la ilusión hecha añicos y las manos en los bolsillos, porque aquí no hay nada para él.
Ni siquiera puedo darle una explicación razonable, por el momento, los recortes han dejado fuera del Programa Municipal  a los grupos  de Preparación para las pruebas de Acceso a la Universidad y los  de Acceso a Ciclos de Grado Superior, además de  los grupos de aprendizaje de Lengua Inglesa,  a pesar incluso de que estos últimos fueron  reconocidos como ejemplo de buena práctica educativa en el año 2012 por la OAPEE (Organismo Autónomo de Proyectos Educativos Europeos).
Nadie ha tenido en cuenta que a estos grupos asistían principalmente personas afectadas seriamente por la crisis: parados con pocos recursos, jóvenes sin empleo o con empleos muy precarios, personas de edad intermedia con dificultades para conseguir un puesto laboral.  Este año les ha tocado a estos grupos, ¿ y el próximo curso?. ¿Correrán la misma suerte grupos de alfabetización, grupos de preparación para el título de Secundaria, cualquier grupo de formación  básica,..?.
Siento rabia e impotencia, ¿qué les vamos a decir? ,¿que nosotros no somos los culpables?. No lo somos, por  supuesto. Pero ¿dónde están los verdaderos responsables?, tiene que haber alguien que se responsabilice de estas personas, alguien tendría que pensar que esta gente sí que son su problema, su misión, su prioridad.
Nosotros, el profesorado de FeCEAV (Federación de Colectivos de Educación de Adultos de Valladolid) llevamos mucho tiempo en esta tarea, tenemos una larga trayectoria de trabajo a nuestras espaldas. Hasta ahora,  siempre habíamos contado con el respaldo del Ayuntamiento a través del Programa Municipal de Personas Adultas, incluso en circunstancias difíciles. Siempre de una forma legal y transparente.
Ahora, nos dicen que la Educación de Personas Adultas no es competencia municipal, que la nueva política de austeridad impide que se hagan cargo de esta tarea, que no les compete. Y ya está. Asunto zanjado.
¿De verdad creen que ya está?. ¿Es tan fácil  desprenderse de un compromiso?. ¿Tan sencillo es librarse de una responsabilidad?
Ahora nos remiten a la Junta de Castilla y León, que es la que tiene las competencias, aunque  se ha demostrado que esta opción es insuficiente; o confían esta educación  a  asociaciones y voluntarios para  que suplan con  voluntad la carencia de medios, y a menudo, de profesionalidad. Cualquier opción parece buena para librarse del compromiso
A estas alturas y con la que está cayendo, ¿quién les va a hablar a estas personas de políticas de austeridad, de recortes, de reservas ?. ¿ Quién les va a explicar que hay leyes, ordenanzas y normativas cuya principal misión es cerrar el acceso a la educación a los  ciudadanos?.¿Hacia qué lado van a volver la cara cuando tengan que decirles que no tienen derecho?
No es demagogia, y si lo es, bendita sea si consigue hacer reflexionar a los que tienen la responsabilidad y el deber de buscar las soluciones.

Porque ya no es el tiempo de hacer política, ni con mayúsculas ni con minúsculas, es el tiempo de las voluntades. Es el momento en que los políticos tienen que dejar de parapetarse tras las “normas”, tienen que ponerse a la altura de las circunstancias, al lado de la gente. Es el momento de dar la talla".



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